viernes, 22 de agosto de 2014

ELENA

ELENA.

En un pequeño municipio de Nicaragua  vivía una joven, de  veintiún  años, llamada Elena, quien quedó huérfana,  luego de perder a sus padres en  un accidente en el que sólo ella sobrevivió. Esta tragedia la dejó inválida, sin una de sus piernas, lo que la hizo pasar, al inicio,  por situaciones muy difíciles.

Duró un tiempo en silla de ruedas. En los primeros meses de su invalidez, creyó que no iba  a  ser útil en nada;  pero más tarde, con el apoyo de sus amigos y médicos del hospital, logró ponerse una prótesis; lo que la hizo sentirse  muy contenta, pues esto le permitió tener más capacidad para movilizarse y  servir a los demás.

Ingresó a la universidad  para estudiar lo que siempre soñó: psicología clínica. Durante sus estudios conoció a  una joven de su misma edad, quien mostraba admiración por la fortaleza espiritual de Elena.

Cierto día ésta le preguntó: 

-      ¿Cómo haces, Elena, para vivir así?

-      ¿Cómo así? –preguntó Elena.

-      La joven muy convencida y aunque un poco grosera, respondió: 
-      Siempre te muestras alegre, amable y con muchas ganas de vivir, a pesar de no tener  a tus padres y así con tus dificultades.

-      Los golpes de la vida me han hecho más fuerte – respondió Elena.

-       Mira yo lo tengo todo – prosiguió la joven - buenas  condiciones,  vivo con  mis padres, aunque casi nunca los veo y debido a su arduo trabajo,   ni me atienden, pero ahí están; además cuento con mis hermanos y amigos. Como ves mi cuerpo está completo, incluso sé que soy bonita; pero con todo esto, ¿sabes?, tengo  un gran vacío. Me siento horriblemente incompleta y hasta he llegado a considerarme   una “buena para nada”.

Elena se dio cuenta de que su amiga  estaba en crisis y que requería ayuda. Sabía que necesitaba de alguien en quien confiar y desahogar su tensión; por lo cual decidió llevarla a un salón de la universidad donde, por primera vez y a la mitad de su carrera, llevó a la práctica sus conocimientos. Por treinta días consecutivos, sin desfallecer, Elena estuvo pendiente de su amiga, dándole la atención profesional que necesitaba.

Las terapias de relajación, y los buenos consejos de Elena, mejoraron considerablemente a la joven, lo que la llevó a tener más tranquilidad consigo  misma y a establecer una mejor relación y comunicación con sus padres.

La joven agradeció a Dios  por haber conocido a Elena, una  amiga  de la cual aprendió mucho; sobre todo a reconocer  el valor de la vida.

Elena demostró, con su ejemplo, cuánto provecho  se puede obtener de la vida, siempre que haya  entusiasmo y fuerza de voluntad para luchar por lo que se  quiere, sin importar  los obstáculos.


Elena logró graduarse con honores y  ser, más tarde, una de las mejores especialistas de su comunidad, sobre todo por su altruismo y  paciencia con los demás.



AUTORAS:

Leomarys del Carmen Centeno Castrillo

Sara Vaneza Hurtado Miranda

María Carolina Reyes Téllez

6 comentarios:

  1. ¡Bonita historia!. Todo lo podemos lograr con esfuerzo y que bueno poder usar nuestras habilidades y conocimientos para ayudar a otros.

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  2. ¡Felicitaciones¡ Muy buen texto. La historia está muy bonita por el mensaje que transmite.

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  3. Buena historia chicas me gusta la temática con que la redactaron... ¡Felicidades1

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  4. Una historia que da mucho en que pensar ,pues no todos los jovenes tenemos la fuerza de voluntad que tenia Elena,gracias por compartirla. ¡Buen trabajo!.

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  5. felicitaciones! es un texto de mucha reflexión, ya que siempre debemos tener un autoestima positivo. Y debemos ser fuertes ante cualquier problema.

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  6. Es un texto que deja una gran enseñanza para todas las personas para que no se aflijan por cualquier problema sino que lo superen y triunfen siempre.

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