El
embarazo en la adolescencia es un riesgo de salud y vida, porque la madre
adolescente no está preparada ni orgánica ni psicológicamente para la
procreación; ni para recibir un hijo, mucho menos para cuidarlo.
Como lo expresan, Fernández P.; Guerra M. (2004),
el embarazo irrumpe en la vida de las adolescentes en momentos en que todavía
no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas como
son las carencias nutricionales u otras enfermedades y en un medio
familiar generalmente poco receptivo para aceptarlo y protegerlo.
Una joven durante el
periodo de la adolescencia se encuentra en un proceso de constantes cambios,
tanto físicos como mentales, pero al ser interrumpido por la formación de un
nuevo individuo, su cuerpo sufre un desequilibrio que afecta gravemente su
salud; con el riesgo hasta de perder su vida e incluso la de su bebé. Una
adolescente embarazada, desde el punto de vista médico, corre el riesgo de
padecer pre eclampsia y eclampsia.
Según
Beltrán (2003), las consecuencias desagradables que con mayor frecuencia
acompañan al embarazo en la adolescencia son: la interrupción de los estudios y
de la preparación técnico-profesional. La posibilidad de convertirse en madre
soltera hace después más difícil establecer un hogar estable y se inicia
así una sucesión de uniones de corta duración. Es frecuente que estos embarazos
se presenten como un evento no deseado lo que determina una actitud de rechazo
y ocultamiento de condición por temor a la reacción de su grupo familiar.
Dos jóvenes que
apenas son adolescentes, sin ninguna visión de futuro, no poseen la capacidad
de mantener una relación y hacerse responsable de los hechos. Es
inaceptable y preocupante observar a jóvenes adolescentes ejerciendo el papel de madre o padre, cuando
deberían estar estudiando para mejorar su condición de vida.
En definitiva, según lo
expresado por los estudiosos referidos
en el texto y desde nuestro punto
de vista personal y social, un embarazo en la adolescencia perjudica
gravemente la vida y futuro de los adolescentes, en especial de la joven madre.
Procuremos, entonces, como jóvenes, asumir actitudes responsables, ante
acciones que nos pueden perjudicar.
“por una vida sana y un buen futuro, evitemos el embarazo a temprana edad.”

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