El
embarazo en la adolescencia es un riesgo de salud y vida, porque la madre
adolescente no está preparada ni orgánica ni psicológicamente para la
procreación; ni para recibir un hijo, mucho menos para cuidarlo.
Como lo expresan, Fernández P.; Guerra M. (2004),
el embarazo irrumpe en la vida de las adolescentes en momentos en que todavía
no alcanzan la madurez física y mental, a veces en circunstancias adversas como
son las carencias nutricionales u otras enfermedades y en un medio
familiar generalmente poco receptivo para aceptarlo y protegerlo.
